Si existe el cóctel perfecto debe de ser muy parecido al libro Un mono marino se ha bebido mi Fanta (2021). Dani Llabrés (València, 1971) mezclaba a la escoria del soul con la València menos habitual en las novelas. No hay miedo ni asco en la ciudad. El texto supura acción adrenalínica, sustancias estupefacientes, sexo, asesinatos (tres muertos en las primeras diez páginas), pop, listas, comedia, música fetén o noches que confunden. Puro pulp de pulpa de naranja.

El libro, que fue la primera referencia de la editorial Colectivo Bruxista, reúne a una pandilla de mods (Duque, Moriarty, Santo, Boris, Kid Kubata y la perrita Olivia) que se ven inmersos en una trepidante trama tarantiniana en torno a un maneki-neko (el popular gatito de la suerte japonés) muy particular y deseado por gente de muy poco fiar y escasos escrúpulos. Todo ello, con la València menos instagrameable de fondo.

Y es, precisamente, junto a su delirante historia y sus trabajados personajes, esa otra València que se asoma, uno de los principales atractivos de la novela. Por sus páginas pasan (y pasamos) por los cines X de la calle Cuenca, el palacete de Aben al Abbar, la iglesia de Santa María del Mar, Casa Calabuig, las callejuelas de La Xerea, L’Olivereta, Arrancapins… Un tour necesario que hace justicia a una ciudad que suele lucir demasiados lugares comunes en la ficción. El libro aparece agotado en la web de la editorial, si se te cruza por alguna librería de segunda mano no dudes en cazarlo.