Calle Sagunto, colegio Salesianos, verano de 1955. Archivo Andrés Giménez.

La máquina del tiempo de Carambal es una excusa para recordar lugares de la València del siglo XX que ya no existen, de la mano de gente a la que admiramos. Parece mentira que hasta hoy no hubiéramos invitado a Ángel Martínez, responsable del imprescindible blog La Valencia desaparecida (y coautor, junto a Andrés Giménez, de los tres libros editados con ese mismo título), entre otras cosas. Con él nos subimos, en la calle Sagunto, a los tranvías de las líneas 6 y 16:

Mi recuerdo de estas dos lineas de tranvías desaparecidas (el 6 en enero de 1967 y el 16 en diciembre de 1966), coincide con mi “despertar” en la vida, en lo laboral y en las ensoñaciones amorosas, ya que entonces tenía 15 años y los usaba bastante, porque empecé a trabajar en Ruzafa y posteriormente en la avenida del Oeste. El 6 realizaba el recorrido Sagunto/Ruzafa y el 16 Sagunto/Abastos, y viceversa.

Un recuerdo que también tengo y que coincide con estas lineas de tranvía y la percepción territorial de la ciudad es que eran como el cordón umbilical que nos unía con “Valencia”, y lo expreso así porque los que vivíamos en el norte de la ciudad, al igual que en todos los demás extrarradios, cuando alguien estaba o iba al centro se decía que estaba o iba a Valencia.