
Cap i casal. Icones de la cultura valenciana es un proyecto entre Hard Cuore Producciones y Carambal para contar València a partir de lugares, personas, símbolos… reconocibles, sin los que la ciudad no sería lo que es. Cada mes se publicará una nueva entrega. Hoy viajamos a un templo de papel, las librerías París-Valencia. Más información sobre la iniciativa, aquí.
Pocos lugares (por no decir ninguno) reciben tantas visitas de motu propio. Las librerías París-Valencia fulminarían cualquier encuesta del CIS sobre preferencias y valoración. Su sección de Ofertas es la verdadera Universidad de la vida. Nuestras estanterías lucirían melladas si purgáramos las joyas, clásicos, oportunidades y descubrimientos, encontrados en esas mágicas baldas.
En 1954, Cipriano Olivert Crespo fundó este icono libresco que hoy indultamos. Para bautizarlo, unió los nombres de la ciudad que le cautivó cuando vivió allí de niño con la que fue su casa. Los orígenes, tal y como contaba su hija Esther en esta entrevista, hay que buscarlos en un negocio familiar de la calle Sevilla y en una parada en la Plaza Redonda, convirtiéndose finalmente el primero en un comercio de lance. Después vinieron varias (muchas) librerías, hasta las cuatro que actualmente funcionan (Pelayo, Navellos, Gran Vía Marqués del Turia y Alfons el Magnànim). Entremedio, una maravillosa aventura: Cipriano puso en marcha una librería móvil con la que visitaba toda la Comunitat Valenciana.
París-Valencia completa su catálogo con las novedades editoriales y esos facsímiles de color mostaza (a precios asequibles) que recuperan obras (algunas realmente increíbles) descatalogadas y olvidadas. Su clásica bolsa forma parte ya del paisaje valenciano, imperturbable a las modas y diseño actuales. Sin duda, el que inventó aquello de que el libro de papel se moría jamás había entrado en una de las librerías París-Valencia.




