
La máquina del tiempo de Carambal es una excusa para recordar lugares de la València del siglo XX que ya no existen, de la mano de gente a la que admiramos. Parece mentira que hasta hoy no hubiéramos invitado a Ángel Martínez, responsable del imprescindible blog La Valencia desaparecida (y coautor, junto a Andrés Giménez, de los tres libros editados con ese mismo título), entre otras cosas. Con él nos subimos, en la calle Sagunto, a los tranvías de las líneas 6 y 16:
Mi recuerdo de estas dos lineas de tranvías desaparecidas (el 6 en enero de 1967 y el 16 en diciembre de 1966), coincide con mi “despertar” en la vida, en lo laboral y en las ensoñaciones amorosas, ya que entonces tenía 15 años y los usaba bastante, porque empecé a trabajar en Ruzafa y posteriormente en la avenida del Oeste. El 6 realizaba el recorrido Sagunto/Ruzafa y el 16 Sagunto/Abastos, y viceversa.
Un recuerdo que también tengo y que coincide con estas lineas de tranvía y la percepción territorial de la ciudad es que eran como el cordón umbilical que nos unía con “Valencia”, y lo expreso así porque los que vivíamos en el norte de la ciudad, al igual que en todos los demás extrarradios, cuando alguien estaba o iba al centro se decía que estaba o iba a Valencia.



