
A veces los tesoros aparecen donde menos se espera. Por ejemplo, en un puesto del Rastro de Madrid. Allí, a la fotógrafa Marivi Ibarrola (Nájera, La Rioja, 1956) le llamaron la atención tres archivadores de negativos que estaban en el suelo, sobre una manta. Fechados en distintos días de junio de 1937, habían sido revelados en Casa Escuder, con domicilio en la avenida Pablo Iglesias (hoy Avenida María Cristina), nº1, de València.
Ocurrió en 2011 y por eso no recuerda lo que le costaron, «poco, muy poco, a los del puesto les daba igual», cuenta en conversación telefónica. «Me fijé en ellos por el formato de los archivadores, muy diferentes a los míos, y porque para mí los negativos son sagrados y no podía verlos allí tirados».
Una vez en casa los escaneó en alta resolución y descubrió casi un centenar de instantáneas que, además de su valor fotográfico tenía otro de carácter histórico, dado que València era, por entonces, capital de la República.

Las 96 fotografías muestran escenas de la vida cotidiana, «de paseos, de una tarde de toros, también de alguna calle, de la playa, otras como en un jardín o una huerta… todo en un ambiente distendido». Hay una serie en interiores, en las que aparecen desnudos y posados.
Los archivadores de los negativos aportan algo más de información. Los días que fueron realizadas las fotos (12, 14 y 18 de junio de 1937), cinco nombres de mujeres (Blanca, Toñi, Marga, Marinela o Manuela, Amelia), posiblemente protagonistas de esas instantáneas, y una serie de consideraciones técnicas sobre la película, la velocidad de obturación o el diafragma empleados que hacen pensar a Ibarrola que detrás de ellas había un/a fotógrafo/a profesional. «Esa información no la incluye el que realiza el revelado, sino quien hace la foto. Y si fuera una persona cualquiera o un simple aficionado no lo especificaría».

No son los únicos indicios que apuntan que detrás de las fotografías pudo haber una mano experta. «Las de los toros están fenomenal, es muy difícil fotografiar movimientos y, también, cuando hay sol y sombra al mismo tiempo. Y en la de los desnudos hay incluso un contraluz, y una puesta en escena con una mujer en una silla, encima de una mesa, que me parece muy rompedor para la época».
Un poco de contexto histórico
Una de las cosas que más llama la atención de las fotografías es la normalidad que transmiten, teniendo en cuenta que ya se llevaba casi un año de guerra civil y València era, como hemos dicho, la capital de la República.
1937 fue, además, un año en el que la ciudad sufrió varios bombardeos. Justo un mes antes de estas imágenes, el 15 de mayo, varios aviones aliados de los golpistas cruzaron la urbe de sur a norte descargando más de cuarenta bombas, que ocasionaron 53 muertos y 111 personas heridas, siendo la zona de la Plaza de los Pinazo, de San Esteban y de Alfonso el Magnànim las más afectadas, todas ellas en el centro.

Durante el mes de junio no se produjo ningún ataque aéreo, si bien las sirenas de alarma sonaron en varias ocasiones ante la aparición de la aviación enemiga, que finalmente fue repelida. Todo ello no impidió que en la ciudad se intentara vivir con calma y naturalidad. En la cartelera, cinco teatros ofrecían su programación, así como más de treinta cines. También el Trinquet Pelayo y el Frontón Valencia acogían partidas. En la plaza de toros se anunciaba al matador Enrique Torres (puede que fuera el día de las fotos en cuestión). La piscina de Las Arenas inauguró su temporada de verano. Incluso, en Mestalla, se disputó (el 13 de junio) el derby Valencia-Levante, perteneciente a la Copa Libre, con goleada granota, 0-4, gracias a los dobletes de Rubio y Nieto.
La actividad política tampoco se vio interrumpida. El Presidente Azaña despachaba todos los días, se celebró el Pleno del Comité Central del Partido Comunista y hubo varias conferencias, entre ellas las pronunciadas por Federica Montseny en el Teatro Apolo o Margarita Nelken en el Ferrer Guardia.

Esa supuesta relajación y normalidad provocó que el diario anarquista Nosotros publicara el 21 de junio un editorial titulado Valencia no vive la guerra. En el mismo se denunciaba que en los establecimientos se exponían lujosamente comestibles múltiples, mientras en Euskadi había carencia de alimentos. También señalaban a «la gran cantidad de hombres jóvenes que todos los días y a todas las horas pasean su majestuoso garbo por el centro de la capital como si no pasara nada por estos mundos».
Cuatro posibles hilos
¿Quién hizo las fotos? ¿Quiénes son las personas que aparecen? ¿Dónde se realizaron? ¿Por qué aparecieron en el Rastro de Madrid? Por ahora solo se puede contestar, en parte, a la tercera pregunta. La Plaza del Mercat, la de toros, las Torres de Serranos, incluso se podría identificar la playa. Pero sobre las otras cuestiones apenas hemos encontrado hipótesis o hilos de los que poder tirar. Los apuntamos a continuación, siendo conscientes de que solo son conjeturas, deseando que alguien pueda añadir algo de luz.

Los nombres de las mujeres que aparecen en uno de los archivadores es de las pocas pistas que existen. Si en lugar de Amelia pusiera Amalia, podría tratarse de Amalia de Isaura, cupletista y actriz que durante aquellos días estuvo actuando, en el Capitol, junto a Miguel de Molina, participando además en actos benéficos a favor de la causa republicana. El parecido de Amalia con la mujer de la fotografía que aparece justo encima de este párrafo reforzaría la hipótesis. Pero, ¿y el resto de chicas? Ha sido imposible comprobar si junto a ella se subían al escenario alguna Blanca, Toñi, Marga o Marinela / Manuela.

Otro dos hilos de los que intentar tirar surgen a partir de esta fotografía de una maqueta que, además, es un rara avis en el conjunto de todas ellas. No solo por lo fotografiado, sino por cómo está realizada, mal encuadrada.
En la misma se ve parte de una cartela en la que se lee «ela Residencia». Y la primera reacción es relacionarla con la Residencia de señoritas, que a principios de 1937 trasladó su sede de Madrid a l’Hort de les Palmes de Paiporta (en diciembre de ese año se mudaron al 42 de la calle de la Paz de València). Sin embargo, comparando fotografías de uno y otro lugar cuesta encontrar similitudes más allá de una palmera localizada en un fondo. Tampoco suma en esa dirección que ninguna de las profesoras, trabajadoras o residentas de la misma (comprobado gracias al magnífico libro Dones plenes de somnis, de Cristina Escrivà Moscardó) se llamara como alguna de las cinco mujeres referidas anteriormente. Quedaría por saber si alguna vez recibieron la visita de mujeres que respondieran a esos nombres, porque no hay que olvidar que las fotografías no parecen hechas por habitantes de la propia ciudad, sino por visitantes.
La tercera hipótesis nos llevaría a una muestra que se celebró en suelo valenciano dedicada a la Confederación Hidrográfica del Ebro. Viendo las fotografías que Luis Vidal Corella realizó (y que se encuentran alojadas en la web de la BNE) se observa que «nuestra» maqueta guarda muchísimas similitudes con las allí expuestas. Aunque no aporte mucho a la investigación, es otro punto de partida, hacia no sabemos dónde, que no habría que descartar.


Las sospechas de que detrás de las fotografías pudiera haber un/a profesional son el eje del cuarto hilo. Siendo València capital de la República era habitual la presencia de reporteros gráficos, tanto nacionales como internacionales. Por ejemplo, Gerda Taro, que combinaba estancias en la ciudad con visitas a distintos frentes, y de la que hay constancia de que el 12 de junio se encontraba en València cubriendo el funeral del general húngaro Lukacs. También estuvo en julio en el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Aunque las fotografías que mostramos en este artículo son más bien de actividades ociosas no hemos querido cerrar ninguna puerta.

Marivi Ibarrola siente que «tiene como una deuda con alguien desconocido». De hecho, desde que adquirió los negativos ha intentando hacer algo sobre ellos. Hubo un proyecto con German Coppini (Siniestro Total, Golpes Bajos), truncado por su prematura muerte en 2013.
Identificar a las personas que salen en las fotografías y conseguir averiguar quién estaba detrás de ellas también son objetivos de Ibarrola, además de dar a conocer las imágenes. En Carambal los hacemos nuestros con este artículo que, como todos los que publicamos, están en constante construcción. Así que si alguien tiene algún dato que aportar que nos escriba a redaccion@carambal.com.










