
Cap i casal. Icones de la cultura valenciana es un proyecto entre Hard Cuore Producciones y Carambal para contar València a partir de lugares, personas, símbolos… reconocibles, sin los que la ciudad no sería lo que es. Cada mes se publicará una nueva entrega. Hoy, posiblemente quién mejor define nuestro adn: Luis García Berlanga. Más información sobre la iniciativa, aquí.
Es casi misión imposible hablar de Luis García Berlanga, a estas alturas, y aportar algo original o novedoso. Pero igual de cierto es que toda iconografía de la cultura valenciana debería dedicarle un espacio. Con esa disyuntiva haciendo malabares, en Carambal hemos decidido centrarnos en su València, la ciudad a la que (de una manera u otra) siempre regresaba, sobre todo cuando descubría que al final de la Castellana madrileña no encontraba el mar..
Sus calles: Berlanga nació el 12 de junio de 1921 en el domicilio de sus padres sito en el cruce de las actuales calles Conde Salvatierra y Sorní. Pero si un lugar está ligado a su infancia es el establecimiento Postres Martí, fundado por el abuelo de su madre, en la ya desaparecida Bajada de San Francisco, para luego trasladarse a la actual Plaça del Ajuntament. Justo allí con Barcelonina, en el Hotel Londres, propiedad de la familia, vivió gran parte de su juventud. Una vía de la ciudad también presente en su vida (así lo cuenta su sobrino/nieto Chechu, en su documental El joven Berlanga) es la Avenida del Puerto, tan anárquica y especial como el cineasta. Cerca de otro clásico de València, como Toldos Valero, residió durante un tiempo. El director de Plàcido tiene, además, su propia calle, en el entorno de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Apartada, deslavazada, sin nada que le rinda homenaje, tiene más de parche que de tributo.
Su mundo: La València lúdica de Berlanga podría delimitarse en un triángulo. Por un lado, los teatros (Principal, Apolo, Eslava, Alkázar…) y «cafés» (Balanzá, Lauria, Ateneo…) que frecuentaba en su juventud. En el otro vértice, las inmersiones que hacía por la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión y por librerías de lance a la captura de joyas eróticas con la que incrementar su extensa colección y biblioteca temática. Cerrando el recorrido por Mestalla, estadio de su querido Valencia C.F., al que seguía en la distancia cuando se encontraba fuera y en sus gradas cuando su trabajo (y en algunos casos su salud) se lo permitía. Gran admirador de la delantera eléctrica y de Kempes, quería siempre que ganara su equipo aunque fuera en el último minuto y de penalty. Son muchos los lugares que podrían sumarse a esa València lúdica (el Mercat Central, las películas en el Rialto, Las Fallas, las tertulias en el Astoria…) porque parafraseando a otro grande, Berlanga no s’acaba mai.
Sus obras: València también se ve en la obra de Luis García Berlanga. La antigua Cárcel Modelo fue el escenario de la película Todos a la cárcel (1993). Parte de la serie Blasco Ibáñez, la novela de su vida (1996), encargada por TVE y Canal 9, se rodó en nuestras tierras. Y en los créditos iniciales de su último largometraje, París-Tombuctú (1998), aparece un recién inaugurado Hemisfèric, mientras al fondo se vislumbran las grúas trabajando en una Ciudad de las Artes y las Ciencias aún en obras.

